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viernes, 31 de agosto de 2012

Seres de creencias populares, por Alejandro Aguado




Inchimallen o Chimallen
Es un ser que hoy día, y desde hace siglos, hace acto de presencia por todo Patagonia. Los lugareños lo señalan como un “petiso” oscuro y maléfico, entre cuyas costumbres está la importunar tratando de secuestrar al viajero desprevenido, espiar a quien vaga por los campos o mezclarse entre los niños para jugar con ellos. A los niños no les causa mal alguno, simplemente gusta de su compañía. Reside tanto en los campos, como en las inmediaciones de pequeños poblados o, en el peor de los casos, en cementerios rurales. Quien lo ve, debe espantarlo mostrándole alguna tela roja, color que aborrece.

El dibujo reconstruye lo narrado por uno de los niños que se encontraba en la ronda, hoy adulto.

lunes, 27 de agosto de 2012

Especial creencias populares: El Ñancu, por el Chelo Candia


La chica subió a la alta montaña en busca de una planta medicinal para curar a su hombre. Tuvo que ofrecer su vida para conseguir unas pocas ramitas. Bajó convertida en el Ñancu, un hermoso aguilucho blanco. Su amado se curó, pero ella jamás pudo volver a hablarle. Hoy la podés ver parada en los postes al costado de la ruta. Si te muestra su pecho blanco, tendrás un buen viaje. Si en cambio, te da la espalda, bueno... tené cuidado.

viernes, 24 de agosto de 2012

Seres creencias populares, por Alejandro Aguado




La Salamanca
Se trata de una creencia presente en gran parte del continente americano, con variantes en la historia según la región. En Patagonia se cuenta que existen una gran cantidad de estos sitios, habitados por seres de las tinieblas. Quien quiera conseguir el favor de esos seres, debe ingresar a la cueva y hacer frente a representantes maléficos de la fauna local y vencer sus miedos. Quien lo logre, a cambio de su alma, podrá pactar y conseguirá todo lo que se proponga en la vida, aunque deberá pagar las consecuencias tras la muerte. Hay quienes afirman también que a esas cuevas las regentea el demonio en persona.
En Patagonia se encuentran parajes que llevan ese nombre, porque justamente allí, enclavadas entre los recovecos del paisaje, existen de esas cuevas, de las que se cuentan historias escalofriantes. Los lugareños evitan circular por las inmediaciones.

viernes, 17 de agosto de 2012

Seres creencias populares, por Alejandro Aguado



El ceremonioso paisano de negro
Dicen que en algunos parajes apartados de la cordillera, donde en un instante no había nada, suele hacer acto de presencia un paisano vestido de negro. Saludándolo con un gesto cortés, quitándose el sombrero en señal de respetuoso saludo, desaparece prontamente desdibujándose entre los recovecos del paisaje. Según parece, se trata de un espectro que agrada de la gente cordial. Los lugareños sugieren como inapropiado  quebrantar el protocolo, huyendo despavorido por el pánico, ya que la aparición lo puede considerar como un acto hostil. No existen testimonios acerca de las consecuencias de negarle el saludo, tal vez justamente porque aquellos que lo hicieron no pueden testimoniarlo.

miércoles, 15 de agosto de 2012

Especial seres de creencia populares, por Tom.

La pelada de la cañada.
Corría el año 1885. En cada baldío o zanjón la imaginación de los
habitantes creaba un fantasma. Uno de los lugares más aprensivos por
lo sombrío del panorama, solía ser La Cañada, culpable también de las
inundaciones traicioneras.
Fue justamente en La Cañada, especialmente en el trayecto desde Las
Cinco Esquinas hasta su desembocadura con el río, que empezó por
aquellos años a aparecer un fantasma, que durante largo tiempo provoco
el temor de muchos cordobeses, para después convertirse en una
leyenda.
Las características de este aparecido, según los comentarios, de los
que decían que lo vieron: “Era movediza, tenia una lustrosa pelada,
vestía de blanco y crecía y sé encogía con facilidad”. Tratabase de
“La Pelada de la Cañada”. De Pronto se aparecía cerca de la Capilla
del Niño Dios (que se ubicaba en la intersección de la calle San Juan
y La Cañada), como por las inmediaciones de la vieja fabrica de
porcelana, por la calle Rioja.

martes, 14 de agosto de 2012

Especial seres de creencias populares, por Daniel Mendoza



El lobizón es el hombre lobo de Argentina. Si bien este personaje mítico existe desde tiempos inmemoriales en muchas culturas a lo largo del planeta, se dice que ya existía en esta zona de la tierra antes de la llegada de los conquistadores. Es el séptimo hijo varón de una pareja, por lo que en este país suele suceder que al séptimo hijo varón lo apadrine el Presidente o la Presidenta de la República, para cortar el efecto maléfico del destino.

lunes, 13 de agosto de 2012

Especial Seres de Creencias Populares: El Maruchito, por el Chelo Candia


Pedrito Farías tenía 12 años y trabajaba de "marucho", arriando mulas en una tropilla, en la línea Sur de Río Negro. Una vez, en una parada, tocó la guitarra prohibida de su patrón. Al ser descubierto, su patrón, en un ataque de locura y alcohol, lo asesinó.
Los que hoy se acercan a su tumba, a venerarlo y hacerle pedidos de buen viaje, ven en el Maruchito a todos aquellos niños de las zonas rurales que sufren, que no pueden ir a una escuela y que no saben lo que es la alegría de tener un juguete en sus manos.

Especial seres de creencias populares, por Daniel Varela


Especial seres de creencias populares, por Tomás Gimbernat


viernes, 10 de agosto de 2012

Especial seres de creencias populares, por William Gezzio




"La luz mala", según wikipedia:  "La Luz Mala es uno de los mitos más famosos de los folklores de la Argentina y del Uruguay. Consiste en la aparición nocturna de una luz brillante que flota a poca altura del suelo. Esta puede permanecer inmóvil, desplazarse, o en algunos relatos, perseguir a gran velocidad al aterrorizado observador. Muchas veces aparece a una distancia cercana al horizonte.  Se asegura que es el Farol de Mandinga y aparece en lugares en los que hay enterrados tesoros de oro y plata, y que la luz es el espíritu del antiguo dueño tratando de alejar del lugar a los extraños. La tradición dice que el 24 de agosto (día de San Bartolomé) estas luces son más brillantes por influencia del diablo, ya que es el único día del año en que Satán se libra de la vigilancia de los ángeles, y aprovecha para atraer las almas ingenuas que codician los tesoros."

Especial seres de creencias populares, por Emiliano Bellini




A diferencia de la mayoría de las historias, la leyenda de “El Familiar” surge en la época moderna y de la mano del progreso industrial. Nace y se desarrolla en el noroeste argentino junto con la proliferación de la industria azucarera y la instalación de varios ingenios a finales del siglo XIX y principios del pasado, donde se empleaban a miles de obreros a sueldos de hambre y condiciones de trabajo inhumanas.
El Familiar era el perro del diablo. O tal vez el Diablo mismo. Negro como la muerte y feroz como todo el mal del mundo. Sus ojos desprendían llamaradas de fuego y sus garras tenían la fuerza de mil hombres. Poseía un hambre que sólo se saciaba con la entrega de un peón al año. Por lo que el patrón del ingenio o el capataz, que había hecho un trato con el Diablo a cambio de la prosperidad del negocio, debía entregarle un obrero para que el Familiar se lo coma. En estas ocasiones solía tomar la forma de una gran serpiente que era llamada “El Viborón” y se tragaba al infortunado en los mismos sótanos del ingenio o en alguno de sus cuartos, donde vivía el Familiar. También podía adoptar la forma de un toro negro, o de un burro, o de un puma, aunque su representación más popular era la del perro.
A veces, el patrón mandaba a un obrero a buscar herramientas o cualquier cosa a estas habitaciones donde lo estaba esperando el perro del Demonio y nunca más volvía a salir.
Solía suceder en los ingenios que durante el trabajo, algún que otro trabajador encontrase la muerte. O bien cayendo a la caldera, o en la cinta trituradora del trapiche. No era algo extraño. Si esto ocurría se decía que había sido el Familiar que andaba con hambre. Si algún trabajador desaparecía, se decía que había sido el Familiar.
Y también podía suceder que el perro se tragase a algún trabajador en especial, sobre todo aquellos que tenían ideas políticas distintas de las del jefe. Estos solían ser los más deliciosos para el perro del Diablo, y además servía como ejemplo para que a ningún otro obrero se le ocurra tener ideas políticas distintas a las del patrón. Incluso era mejor que no tuvieran ideas políticas. Y hasta que no tuvieran ideas en absoluto. No había manera de matar al Familiar. Si uno se lo encontraba al perro y quería clavarle el facón, encontraba que eso era imposible. En cambio si llevaba un rosario colgando y una cruz consigo, el perro no lo mataba. Es probable que igual le ladrara, pero a lo sumo salía un poco lastimado, nada más.
Texto: Nicolás Soldo

Especial seres de creencias populares, por Alejandro Aguado



La llorona es un ánima que se hace presente por todo el territorio nacional y existen diversas versiones regionales. Es una espectro acongojada, necesitada de exteriorizar sus penares, propensa a perturbar el sueño de los lugareños con su llanto. Cuando aparece en el pueblo de Patagonia Facundo, lo hace flotando desde las alturas de la barda que nace a espaldas del pueblo, vaga por las calles y se adentra en los patios. Algunos le temen por la lógica aprehensión que provocan las ánimas en pena, y hay quienes se apiadan de su padecer. A veces es ella la que llora, dicen que por un hijo perdido. En otras ocasiones es el bebé  que lleva en brazos. Al amanecer retorna a las alturas de la meseta, donde se tiende el camposanto del pueblo. Detrás deja un reguero de personas somnolientas.

jueves, 9 de agosto de 2012

Especial seres creencias populares, por Fer Gris

Runauturunco

Especial seres de creencias populares, por Germán Pasti


Especial seres de creencias populares, por SantiagoK

Leyenda de creación osurgimiento de una planta autóctona. Koonek, una anciana sabia tehuelche abandonada para morir por su tribu con un toldo y comida, con la llegada del invierno se descubre transformada en el Calafate, arbusto cuyos frutos permiten que muchas especies sobrevivan a los fríos patagónicos.


Especial seres de creencias populares, por Dante Di Giovanni




"El viejo  de la bolsa o el hombre de la bolsa, llamado así en Argentina, hombre del saco o viejo del costal en España y México, o Boogeyman en los países de habla inglesa; es un personaje de unos 50 años de edad, estatura normal y ropas gastadas de color oscuro, encorvado y con una bolsa de arpillera a la espalda. Tiene los mismos fines que el CUCO o COCO, ya que los adultos lo usan como amenaza si los niños se portan mal, no se duermen, exploran lugares prohibidos o vuelven a casa a deshoras. Su función es la de asustarlos o llevárselos ante cualquiera de estas conductas.
 Su origen se fundamenta en la mala fama o las apariencias de algunos mendigos, pordioseros, linyeras o trabajadores golondrina, quienes se trasladan llevando todas sus pertenencias en una bolsa." 

miércoles, 8 de agosto de 2012